¿Dónde has dejado las palabras que te entregué?
¿Has olvidado que mi vida tenías en papel?
El fuego de tu indiferencia quemó mi vida
y ahora no me queda nada, más que este día.
Caí, sin ganas, sin fuerza,
sin deseos sin necesidades,
sin alegría, sin tristeza; sin amor
sin caricias, sin sexo
sin tu piel, sin café
sin vino, sin vida.
Sin muerte.
Caí sin ti.
Para todos esos momentos de gran alegría, de gran tristeza, para una conversación, para una fuerte discusión, para la familia, para los amigos, para la soledad. Una taza de café es lo que necesitas; si tienes hambre, si tienes sed, si sonríes o lloras, si estás cansada o agitada, si quieres morir, nacer o renacer; una taza de café cuando entristeces o cuando te alegras, una taza de café para antes del amor y por qué no, para después...también.
Una mirada tan llena de vacio....es difícil de encontrar.
Una mirada tan expresiva...
Que pide tantas cosas a gritos.
Una mirada que dice que reclama.
Una mirada como la tuya sí que es difícil de encontrar.
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