¿Cómo saber quién soy en realidad?
¿Cómo estar seguro de cuál de los personajes que en mí he encarnado soy yo?
¿Cómo asegurar que yo soy quien digo ser?
Me conocen un sin fin de personas...no es presunción
pero, ¿quiénes me conocen?
Y quien diga conocerme, ¿Cómo sabes que soy yo?
¿Cómo estás tan seguro de que no soy...
El Sexy?
Maska?
burutito?
Mushu?
Flako?
El Wey de Cabina?
¿Cómo estas tan seguro de que al escucharme o leerme, soy yo quien se comunica?
Te diré algo...
Yo soy yo...hasta cuando soy alguien más.
Hace siete días que sucedió: la profecía se cumplió, el Hijo de Dios bajó a la Tierra y llevó a su reino celestial a sus elegidos. Al principio estábamos desconcertados, nadie sabía con exactitud lo que pasaba, algunos platicaban sobre las trompetas que se dejaron escuchar justo antes de que una luz cegadora hiciera que todos durmieran; en lo personal no recuerdo nada, estaba dormido junto a la mujer que amo.
Hace siete días que la busco, nadie me habla de ella, nadie la ha visto, y hasta ahora no ha llegado mi turno de hablar con Él; he visto y conversado con un sin fin de personas, según algunos, aquí somos más de diez mil millones de humanos, más de la población actual del planeta, puedo entender todo lo que me dicen, asiáticos, africanos, europeos, cristianos, musulmanes, ateos, judíos; según he oído algunos de ellos vivieron hace miles de años, pero sin importar a quién le pregunte, nadie sabe nada de Vanessa.
De repente, de la nada apareció una nube blanca, sentí la necesidad de atravesarla, y ahí estaba, me miró justo a los ojos, susurró algo que no pude escuchar, y mientras lloraba, comencé a gritar “¿Dónde está; dónde está?”. Él seguía viéndome, una vez más vi sus labios sin alcanzar a escuchar lo que decía. “¿No está aquí? ¿Cómo que no está aquí?”, pregunté y después de ver sus labios, le ordené “Regrésame, si no la piensas traer, mándame con ella”. Dijo algo sobre creer en Él y en su Plan, pero yo no podía creer en nada si ella no estaba conmigo. Tras escucharme, me contó su Plan, y me impuso condiciones; otra vez la luz cegadora…
Hace siete días que estoy en la Tierra, nada es igual: destrucción, soledad, muerte.
No hay rastro de Vanessa…
Amar: una palabra tan grande,
tan compleja, tan completa
una palabra que dice tanto
que dice todo; por mucho
todo lo que necesito para vivir,
para respirar, amor es todo
por ahora, es lo necesario
no te pido más,
te suplico: que no sea menos.
Si bien sé que me amas
sabes que yo también lo hago,
que te amo, pero no lo digo
por favor no lo digas;
que sea algo entre nosotros
guardémoslo en secreto:
que sea nuestro secreto.
Si bien yo sé que te amo
y sé que lo haces también,
si nuestro amor es tan grande
no lo digamos, decirlo
no es necesario: no lo creo así.
Con saberlo me basta
espero te baste a ti.
Mis ojos lo gritan, mis besos
te susurran, escucho tus latidos
decir lo que los míos, al unísono,
a un mismo ritmo ¡Te amo...!
Pero no lo digas, que tus labios
no se muevan, que no digan
lo que tus ojos, tus besos
y latidos me gritan,
que no digan lo que ya sé,
esperemos el momento
el instante perfecto para amar,
aunque sea sólo en un sueño.
En un sueño tu mirada
será la que me diga,
la que se acerque a mi lado
y con un grito me susurre
al oído…"te amo…
Te amo como a nadie
he de amar, como a nadie
amaré, te amo como nadie,
nadie te amara…
Te amo como yo, como tú,
te amo como tú lo mereces
como yo tenía que amarte…"
y lentamente tu mirada
se acercará más y más,
lentamente tu mirada
me besará, suavemente…más;
y al despertar…tú me amarás.
Abrí los ojos,
miraba fijamente el cielo, las nubes,
el Sol sobre mi cara,
el viento recorriendo mi piel,
me encontraba recostado
sobre el pasto, verde;
verde como el pasto sobre
el que corría de niño,
pero eso ha cambiado,
ahora soy un caballero,
un caballero enamorado.
Enamorado de alguien,
enamorado del amor;
me levanté de mi descanso
e inicié mi recorrido,
un viaje sinuoso,
al parecer sin rumbo fijo.
Sin saber mi destino,
sin conocer el camino,
sólo con fe, sólo confianza
sólo creyéndole al amor
siguiendo a mi corazón…
Me vi frente a un valle,
frió, helado, era un valle congelado;
era imposible encontrar el amor
en un lugar tan abandonado,
no parecía haber vida
estaba todo solo, sin alegría,
sin un sólo movimiento…
Más de repente, mi corazón
dio un salto, la sangre de mi cuerpo
calentó y aceleró;
como si algo hubiera visto:
como si algo hubiera pasado…
Y ahí estabas tú…
una princesa, de belleza tal
que opacaba el paisaje,
no lo noté antes
pero era colorido, lleno de flores
de vida y de muchos colores…
Pero en tu belleza
mi atención se centró:
sólo te veía a ti.
Me propuse alcanzarte,
mas la distancia era grande
a cada paso que daba,
más lejos me sentía;
de momento, apareciste
junto a mí, sonreíste,
susurraste algo a mi oído
me besaste y te marchaste…
¡Desperté! no era posible,
sólo un sueño no puedo ser
eras tan real…
y no descansaré hasta encontrarte
mi añorada Dama de Cristal.
Ya no puedo evitarlo
quiero estár junto a ti,
quiero besar tus labios
tu piel acariciar,
verte sonreír
y saber que es por mí.
Quiero estár contigo
quiero estar junto a ti,
tomarte de la mano
y viajar de aquí al fin,
a donde tus pasos me lleven
a donde vallas tú amor.
Quiero viajar contigo
quiero a la Luna ir,
yo se que tú me llevas
aunque no tenga mi acá;
ya no lo necesíto,
contigo es suficiente
contigo bastará.
Te propongo algo,
tomame de la mano,
cierra los ojos y
comienza a volar.
No traigo mi acá, lo sé,
ya no importa,
contigo es suficiente
para a la Luna llegar.
Acércate, mira más de cerca, dime qué ves; no hay otra opción.
¿Recuerdas el primer día? Todo fue tan fácil,
pero no fue suficiente, tú querías más
no te conformaste sólo con luz y oscuridad,
dividiste mar y tierra, pero la tierra te parecía triste
y decidiste darle vida, claro fue fácil para ti:
un árbol por aquí, una rosa por allá.
¿y bien, fue suficiente? Siempre quisiste más ¿no?
Más movimientos, más diversión, más vida,
y creaste tantos animales como plantas había en la tierra;
pero al sexto día una gran idea llegó a tu mente,
una gran idea complicada; pero tú lo puedes todo ¿no es así?
Tú lo puedes todo: e hiciste un hombre y una mujer,
con un toque de humildad de tu parte:
crearlos a tu imagen y semejanza.
¿Realmente es así? ¿somos como tú?
Debiste pensarlo dos veces, talvez el barro no es el mejor material
para crear una obra maestra; talvez tantos animales no son necesarios ¿has visto cuántos han desaparecido? Lo mismo digo de las plantas, y así del agua, de la oscuridad, todo desaparece. Pareciera que tu obra maestra no lo fue del todo, pero podría serlo, un segundo intento quizás, volver a empezar, comenzar desde cero nunca estará mal, se un poco más original, cambia algunas cosas ¿has pensado que el hombre pudiera estar de más? Talvez el detalle es la semejanza, somos tan diferentes ¿eres bipolar? Insisto, prueba una vez más, olvídate del odio, del egoísmo, olvídate del rencor, sólo dale amor a tu creación, cariño, alegría, no olvides el placer y la felicidad.
Y Dios, recuerda, el séptimo día procura descansar.
En la esquina superior derecha de mi habitación, justo sobre mi espejo, vive una araña desde hace ya algún tiempo, hace unos meses comenzó a tejer su telaraña, una red perfecta que cubre totalmente aquella esquina. La he visto comer varias veces: hormigas, palomillas, pequeños gusanos e incluso arañas. El procedimiento siempre es el mismo: se esconde tras la parte más tupida de su trampa al ver a cualquier intruso acercarse a esa zona de la pared, cuando la presa está lo bastante cerca empieza a mover ligeramente su red hasta que el insecto, como hipnotizado se adhiere a la telaraña, hasta que se ve atrapada entre los hilos que la astuta araña ha dejado sin terminar de entrelazar; una vez que la victima está entre las hebras, la araña se acerca sigilosa hasta su presa, quien al verla inicia una extenuante e inútil lucha por liberarse. La araña disfruta al ver es espectáculo, pero nunca termina de ver el duelo del insecto, que más tarde devorará.
Pero esta noche fue distinto; al prender la luz en mi cuarto noté que una pequeña sombra jugueteaba alrededor del foco que colgaba del techo, no me preocupé por eso, ni siquiera intenté matarla o sacarla de mi habitación, di por hecho que la araña de aquella esquina superior derecha haría todo el trabajo sucio, apague la luz y traté de dormir pero el constante aleteo de aquella mosca no me permitía conciliar el sueño; gracias a la luz de la luna logré localizar a aquel insecto volador mientras se acercaba muy confiada y sin preocupación a los territorios de mi inquilina, sin pensarlo mucho deseé que la mosca muriera rápidamente, logré ver como la araña seguía su rutina de ataque, se escondió y movió la red, pero la mosca no caía en la trampa, pareciera que la araña perdiese la paciencia pues cada vez movía más rápido la telaraña. Por fin dos hilos alcanzaron las pequeñas alas de la mosca, entre más duro movía la red la araña veía más cercano el momento de cenar. Cuando la mosca se vio a sí misma sin salida, desistió de su lucha y se dio por vencida; la araña se acercó, la miró analizándola, pero se acercó más que de costumbre, la vio con desprecio y preguntó “¿acaso no piensas luchar?—la pequeña mosca no respondió—en ese caso dejaré que mueras aquí, tú sola” Ésta vez la mosca levantó la mirada y observó fijamente a la araña “¿No me comerás—la araña negó con la cabeza—no me matarás tú misma?” Enojada, la araña le arrancó el ala, después de hacer la misma pregunta, y recibir idéntica respuesta arrancó el ala sobrante y sujetando la araña a la mosca de las patas, descendieron hasta el suelo, “Ahora serás el hazme reír de todas las moscas y pasarás lo que te resta de vida avergonzada y sola; desearas haber muerto luchando honorablemente, pero ahora lo harás en el exilio” Y después de decir esto, la araña regresó a su esquina dejando a la mosca a su suerte.
Sí, recuerdo que soñé,
que soñé hoy por la noche
que frente a un ángel me encontré,
mas si era real, aun no lo sé.
y por mas que puse empeño
sabia que aquel; que aquel
no era más que un sueño
del cual no quería despertar,
pues con ese ser hermoso
siempre querría estar.
Mi sueño, se tornaba dudoso.
Pero reconocí su cara,
su silueta vi en mi sueño,
ella dijo que me amaba,
pero para amar,
mi corazón aun es pequeño.
Y sin quererlo,
de mi sueño desperté.
Sin entenderlo,
un susurro escuche:
Te quiero, Te amo.
En ese momento lo entendí,
supe, que no estaba soñando
que me encontraba junto a ti,
y vi tus ojos: que me decían gritando:
Te adoro, Te quiero.
Y en la paz de nuestras almas
lo pude decir:
Te adoro, Te Amo, Te quiero.